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Esther García expone en el Palacio de la Isla de Cáceres la muestra 'My blues velvet'

Plantea un particular diálogo entre pintura, música y textil con una serie de obras realizadas principalmente con acrílico, bordado y textil sobre lienzo.

La artista Esther García presenta en el Palacio de la Isla de Cáceres la exposición titulada 'My blues velvet', en la que pintura y textil dialogan con grandes figuras de la música desde una mirada marcada por la sinestesia de la creadora.

En concreto, la muestra, que podrá visitarse del 2 al 30 de octubre, propone un particular diálogo entre pintura, música y textil a través de una serie de obras realizadas principalmente con acrílico, bordado y textil sobre lienzo.

Con ello, Esther García transforma las referencias musicales en un universo plástico en el que sonidos, colores, texturas, recuerdos e incluso sabores se entrecruzan. Y es que lejos del retrato convencional, las obras se aproximan a grandes figuras de la música desde una perspectiva emocional.

Amy Winehouse, David Bowie, Janis Joplin, Rocío Jurado, Frank Sinatra, Camarón o María Callas, entre otros, forman parte de este recorrido en el que la música deja de ser únicamente sonido para convertirse en materia y memoria.

Uno de los elementos fundamentales de la exposición es el terciopelo, que adquiere un protagonismo especial. No se presenta como un simple complemento de la pintura, sino como parte esencial del lenguaje artístico: se cose, se superpone, genera volumen y transforma la percepción de la luz y el color.

En esta relación con el mundo textil también está presente la memoria familiar. La artista recuerda cómo su madre le enseñó a coser, a crear piezas textiles y a disfrutar del tiempo entre costuras.

Del mismo modo, el flamenco ocupa un espacio significativo en la exposición, marcado por la profunda relación de su padre con este universo y por una vivencia familiar que terminó contagiando a la propia artista de su particular "duende".

La muestra incorpora además una escultura textil dedicada a Robe, concebida como un quipu contemporáneo -un instrumento de almacenamiento de información consistente en cuerdas de lana o de algodón- que introduce una reflexión sobre la palabra, la memoria, Extremadura y la huella emocional de la música.

El propio título de la exposición resume buena parte del universo creativo de Esther García. 'My blues velvet' nace de una asociación con 'Blue velvet', la canción que ha atravesado generaciones y que quedó vinculada al imaginario cinematográfico de David Lynch a través de su película 'Blue velvet' (Terciopelo azul).

La artista introduce deliberadamente una pequeña transformación en la que "blue" se convierte en "blues". Esa "s" abre el título hacia la música y hacia el blues entendido no solo como género musical, sino también como emoción, intensidad, melancolía y raíz de buena parte de la música contemporánea.

"Velvet", por su parte, remite directamente al terciopelo, material recurrente en la obra de Esther García y uno de los grandes protagonistas de esta exposición.

Por tanto, cine, música y materia confluyen en un mismo concepto, dando lugar a un territorio artístico propio en el que aquello que se escucha puede transformarse en color, textura, imagen, memoria e incluso sabor.